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Viviana Solberg
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Elegí lo que heredás

Cómo desafiar el “siempre fue así”

Viviana Solberg 15 mar 2021
Nuestra enseñanza está atravesada por tradiciones, muchas veces sin que nos demos cuenta. Lo que enseñamos y cómo lo enseñamos: dos dimensiones de nuestra tarea docente cotidiana que rara vez sometemos a reflexión profunda. Algunas herramientas para animarnos a desafiar el statu quo. 

 
"Elegí lo que heredás" era el slogan de una publicidad de hace unos años de algo para el pelo. Un spray fijador, creo. 

La verdad es que no me acuerdo bien cuál era el producto que vendían, pero del slogan no me olvido más. 
  
Y lo recuerdo bien porque lo vi justo mientras estaba diseñando el Taller “Dilemas”, uno de los Talleres más interesantes y emblemáticos que di (y que resultó casi fundante para mi línea de trabajo actual). 

Esa frase condensaba a la perfección una de las cuestiones centrales que atravesaban toda la propuesta del Taller (y también de este blog, y básicamente de todo lo que hago), y es lo que te voy a con contar ahora.

En este post

  • Te cuento por qué “Elegí lo que heredás” me parece un mensaje tan potente para todo docente universitario. 
  • Te doy argumentos para dejar de usar el “siempre fue así” como justificativo de nuestras prácticas de enseñanza.
  • Te comparto algunas herramientas para salir de esa comodidad incómoda que te impide enseñar de otra manera.

¿Vamos? ¡Vos elegís!

Prácticas docentes heredadas

Es frecuente que muchos de nosotros enseñemos utilizando formas de enseñar que heredamos de nuestros antecesores: quienes nos precedieron en los equipos docentes a los que pertenecemos, o incluso quienes nos enseñaron a nosotros.

Como vimos acá, es habitual que enseñemos como nos enseñaron. 

Y también es frecuente que enseñemos los mismos contenidos que “siempre” formaron parte de la asignatura que enseñamos. Solemos pensar que “eso es lo que se enseña” en nuestra asignatura, y que es algo prácticamente inamovible.

En definitiva, solemos repetir lo que conocemos. Lo que naturalizamos como lo que se enseña y cómo se enseña.

Quizás es un mecanismo de supervivencia.

Ya dijimos acá que esto pasa tanto a nivel de la comunidad universitaria en su conjunto (Si nosotros fuimos formados así, seguro que es así como debe ser la formación) como a nivel de cada uno de nosotros en nuestro rol de docentes (Ya lo pensé así hace años, lo tengo armado, medianamente viene funcionando… ¿por qué lo modificaría?). 

Como sostiene Davini, se trata de tradiciones didácticas, es decir, 

“Configuraciones de pensamiento y de acción que, construidas históricamente, se mantienen a lo largo del tiempo, en cuanto están institucionalizadas, incorporadas a las prácticas y a la conciencia de los sujetos.”

(María Cristina Davini, 1995) 

Todo tiempo pasado fue anterior

El problema con las tradiciones es que muchas veces nos dificultan la posibilidad de distanciamiento de nuestras propias acciones. Quiero decir, están tan arraigadas que impiden que nos preguntamos si la manera de enseñar que usamos es la mejor para promover los aprendizajes que buscamos o si los contenidos que enseñamos son los más relevantes para nuestros alumnos, en el marco de su trayecto formativo.

¿Y por qué esto es un problema?

Bueno, porque de cualquier otro profesional (un médico, un abogado, un arquitecto) esperaríamos que no use las herramientas de siempre, las que tiene más a mano, sino que elija las que mejor funcionen para nuestro caso concreto y particular.

¿Es que los docentes estamos exceptuados de tal práctica reflexiva y responsable?

Habitualmente, por ejemplo, usamos exposiciones como forma natural de enseñar. Asumimos que es así como se enseña, y usamos esa estrategia casi por default.

Y enseñamos exponiendo bajo la creencia implícita (pero no fundamentada) de que en la universidad es posible aprender escuchando.

Pero ya vimos acá que, aunque muchas veces la exposición docente parezca la mejor opción, no lo es: ni es la estrategia más eficaz para promover aprendizajes duraderos y relevantes, ni es la más rentable en términos del uso eficiente del tiempo. 

Aunque conlleve un poco más de tiempo, promover actividades da mejores resultados de aprendizaje que las exposiciones.

¿Por qué, entonces, seguimos enseñando de otra manera?

¿Qué podemos hacer para salir de esa situación?

Auto-cuestionarnos

“¿Por qué hago lo que hago de esta manera?” (…) Si la respuesta es “Así es como me enseñaron”, “Siempre lo hice así”, o incluso “Es parte de la tarea de enseñar”, levanto una banderita roja. Esto no quiere decir que lo que hago está mal. Significa que necesito cuestionar si puede haber una manera mejor.” 

(Jake Habegger, 2019)

Desafiar el statu quo. 

Preguntarnos todo el tiempo por qué hacemos lo que hacemos.

Si la respuesta es “porque siempre fue así”… parar las antenas.

No conformarnos con nuestra propia respuesta. 

Exigirnos más.

Entender que es una elección

"Van dos peces jóvenes nadando juntos y sucede que se encuentran con un pez más viejo que viene en sentido contrario. El pez viejo los saluda con la cabeza y dice: 'Buenos días, chicos, ¿cómo está el agua?'. Los dos peces jóvenes nadan un poco más y entonces uno mira al otro y dice: '¿Qué demonios es el agua?'”

(David Foster Wallace, 2005)

En un capítulo de la serie The West Wing se genera un debate sobre la homosexualidad. Quienes la cuestionan, argumentan que lo hacen basándose en la Biblia: las sagradas escrituras no contemplan tal práctica.

En respuesta a esta postura, aparece –a mi criterio- un argumento fabuloso: si debemos tomar la Biblia como guía de nuestras acciones actuales, entonces también debemos aceptar como buenas prácticas vender a una hija, matar a la madre si usa vestidos hechos por dos tipos de hilo, y tantos otros comportamientos que esa fuente avala.

En definitiva, lo que me interesa de este ejemplo es que –generalmente- cuando usamos como argumento la tradición (o cualquier documento o filosofía de base nacido en otra época) tomamos solamente algunas de las cosas que allí se prescriben, pero dejamos otras de lado

Elegimos.

Entonces deja de ser válido el argumento de “era así antes” o “lo dice la Biblia”, porque, de hecho, dejamos de hacer (y de aceptar) muchas cosas que se hacían en otras épocas porque ya no las consideramos válidas, como la esclavitud.

Por lo tanto, lo que sí seguimos haciendo no lo hacemos porque era así antes sino porque –aunque sea implícitamente- lo seguimos sosteniendo

Seguramente porque siempre estuvo ahí, como el agua para los peces, y no imaginamos que la realidad pueda ser de otra manera.

Evitar usar las mismas soluciones ante problemas nuevos

Las nuevas generaciones nos encontramos con (algunos) nuevos problemas que las generaciones anteriores no tuvieron.

Lamentablemente, a veces no nos damos cuenta y pensamos que son los mismos problemas de siempre. 

Las soluciones que se usaban antes (para otros problemas) a veces sirven… y a veces no.

Por ejemplo, los estudiantes que acceden a la universidad (a las distintas universidades) son distintos a los que accedían hace 50 años: tienen otros conocimientos, otro tiempo disponible, otros intereses, otros sueños. La sociedad misma es distinta: por nombrar un único factor, el acceso a la información se ha multiplicado al punto tal que es casi imposible no encontrar a un dato si uno lo busca.

(Googleá, mamá. Todo está en internet. Sí, “cómo cambiar un cuerito” también.)

Entonces, decía, el problema de “cómo ayudar a los estudiantes universitarios a aprender” es nuevo. Es decir, es el mismo problema que tuvieron siempre los docentes, pero dado que el contexto y los sujetos son distintos, la solución no puede ser la misma.

O, al menos, debemos analizar si es posible usar la misma solución, y si es la que mejor resuelve el problema. 

Elegir 

Y es que una vez que desnaturalizamos algo, toca elegir.

Si ya sabemos que no tenemos por qué enseñar como lo veníamos haciendo (nosotros y quienes nos precedieron), toca preguntarnos: ¿cómo queremos enseñar?

La respuesta dependerá de varios factores:

  • Del tipo de contenido que los alumnos tengan que aprender y de los objetivos que queramos lograr
  • Del grupo de alumnos, sus saberes previos, sus intereses
  • De nuestras preferencias como docentes (con algunas estrategias de enseñanza nos sentiremos más cómodos que con otras)
  • Del contexto, los recursos, el tiempo disponible

En cualquier caso, elegir supone analizar todos esos factores, y optar por la estrategia que mejor responda a lo que necesitamos.

En síntesis, podemos expresarlo así: ¿cuál es la mejor manera de ayudar a estos alumnos a aprender estos contenidos, a lograr estos objetivos, en este contexto?

Es que toda solución debería aparecer una vez identificado el problema. Y no al revés.

Primero nos planteamos el problema que queremos resolver, o el objetivo que queremos lograr, y después buscamos cuál es la mejor manera de hacerlo. 
 
Es verdad que, a veces, quizás por falta de tiempo, o de recursos o incluso de imaginación, usamos las herramientas que tenemos a mano y que quizás no son las más idóneas para el objetivo que perseguimos.

Como si decidiéramos clavar un clavo usando una birome, porque no tenemos un martillo a mano.

Y está bien. 

Salimos del paso.

Resolvemos el problema del momento.

Pero eso no quiere decir que podamos asumir que esa herramienta –la birome- es la que mejor funciona para lo que teníamos que hacer.

Como mi abuela, pero a mi manera

En la publicidad que dio origen a este post unas jóvenes modernas usaban el mismo spray que la abuela, y además compartían ciertos “gustos” pero los adaptaban a sus vidas actuales.

En la enseñanza universitaria también podemos elegir usar las tradiciones a nuestra manera.

Pero también podemos reemplazarlas si creemos que no funcionan, o que hay otras formas nuevas que resultan mejores.

Elijamos las herramientas que se adecuen al objetivo que perseguimos.

Conservemos las tradiciones, siempre que nos permitan lograr lo que buscamos.

O démosles un toque personal, al menos, para adaptarlas a nuestro estilo, nuestro contexto y nuestros alumnos.

Elijamos lo que heredamos.

Referencias 

  • Davini, María Cristina (1995) La formación docente en cuestión: política y pedagogía. Buenos Aires. Paidós. ISBN 9789501261081
  • Habegger, Jake (2019) The Flipped Mindset: Challenging the Status Quo. Disponible en: https://community.flglobal.org/the-flipped-mindset-challenging-the-status-quo/
  • Wallace, David Foster (2005) This is water. Little, Brown and Company, Estados Unidos. 

Y a vos, ¿te resulta fácil elegir lo que heredás?

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