
Una de las principales fuentes de motivación es la confianza en uno mismo. Ya lo vimos acá.
También vimos que la motivación no es infinita… Decae después de algún tiempo de hacer frente a las tareas que el aprendizaje requiere, sobre todo si aparecen obstáculos que nos hacen dudar de nuestras propias capacidades.
¿Qué podemos hacer los docentes para que los alumnos confíen en sí mismos y en sus posibilidades de aprendizaje?
- Primero que nada, confiar nosotros en ellos
- Segundo, contarles cómo va a ser el camino y con qué se van a encontrar
- Y además, diseñar propuestas que contribuyan a que logren lo que se proponen
En este post
- Voy a analizar el poder de las expectativas sobre la autoestima de los alumnos.
- Te voy a contar de qué se trata el proceso en forma de “U” que atravesamos todos los que -yo incluida- nos embarcamos en distintos tipos de proyectos (como cursar una carrera universitaria o escribir un blog) y por qué es fundamental que les anticipemos a los alumnos de qué se trata ese proceso.
- Voy a compartir con vos algunas estrategias para hacer que los alumnos sientan que pueden... Y puedan.
¿Confiás en mí?
El poder de las expectativas
Supongo que escuchaste hablar del Efecto Pigmalión, ese fenómeno –súper habitual- por el cual las expectativas que tenemos sobre una persona se vuelven realidad.
Por si no lo sabías, este efecto debe su nombre al mito griego de Pigmalión, un escultor que se enamoró de una estatua que había tallado, y, al final, ésta acabó cobrando vida.
Así de potente es la influencia que tenemos sobre nuestros alumnos… o casi.
¿Cómo es posible?
Si bien parece un efecto mágico, lo que ocurre es que los docentes formulamos expectativas acerca del comportamiento en clase de diferentes alumnos y los tratamos de forma distinta de acuerdo con esas expectativas. Y ellos responden a ese tratamiento diferenciado… confirmando las expectativas originales…
¡No! ¡Yo trato a todos por igual! – Me imagino que estás pensando…
Yo también lo creía de mí misma…
Pero dejame mostrarte lo que pasó en esta investigación que se realizó hace ya un tiempo.
Le dijeron a un grupo de docentes que sus alumnos habían participado de una prueba para evaluar sus capacidades intelectuales, y les señalaron quiénes habían sido los que obtuvieron los mejores resultados (e indicaron que era de esperar que estos alumnos desarrollaran un mejor rendimiento académico).
Al finalizar el curso, efectivamente, aquellos que habían sido considerados mejores tuvieron un rendimiento mayor.
Pero –¡sorpresa!- la prueba que evaluaba la capacidad intelectual de los alumnos… nunca se había realizado.
Los docentes se crearon altas expectativas en relación a ellos y actuaron para que éstas se cumplieran. Es posible que a los alumnos que ellos consideran más capacitados les dieran más y mayores estímulos, más tiempo para sus respuestas, etc. Así, el clima, la actitud y la predisposición a enseñarles a esos alumnos fueron diferentes y más especiales.
Estos alumnos, al ser tratados de un modo distinto, respondieron de manera diferente, confirmando así las expectativas de los docentes.
Por eso se la llama profecía autocumplida.
¿Para qué te cuento todo esto?
Muy simple.
Somos nosotros los que les vamos a transmitir, aun sin darnos cuenta, esa confianza que necesitan para avanzar en sus estudios, y hacer frente a cada parte del proceso.
Y esto me lleva al próximo punto.
El proceso en forma de “U”
Encarar un proyecto (por ejemplo, una dieta o una carrera universitaria) supone hacer frente a un proceso en forma de “U”.
En general, lo primero que aparece es esperanza y optimismo. La iniciativa brota de un manantial imaginario, casi sin esfuerzo. Estamos inspirados, conectados con nuestros objetivos, bien arriba (al comienzo de la “U”).
Después llega una etapa intermedia en la que aparecen las dificultades, los obstáculos, y lo que al principio era pura alegría y optimismo, ahora parece un montón de esfuerzo. Ya estamos lejos del envión inicial, y todavía falta un montón para terminar… Es fácil desanimarse y caer bien abajo (en la pancita de la “U”).
Pero si seguimos y superamos el valle de angustia, en algún momento aparece la claridad. Se notan los avances, se aprecian los logros y todo cobra sentido.
Aparece un pico de confianza en uno mismo. Y con un subidón volvemos a estar en la cresta de la ola (al final de la “U”).
A todos nos pasa.
También a mí, cuando escribo cada uno de estos posts.
Se me ocurre una idea que me parece genial. Empiezo a juntar ejemplos, citas, reflexiones, títulos posibles, chistes alusivos.
¡Va a ser una bomba! –Pienso, contenta.
Después en algún momento me encuentro en medio de un mar de pedacitos inconexos. Me frustro. Le doy vueltas y más vueltas.
Esto no tiene pies ni cabeza. –Me digo, desilusionada.
Y cuando estoy a punto de tirar todo al tacho (o a la triste carpeta llamada “Posts que no pudieron ser”), le encuentro el sentido que faltaba. Ordeno los pedacitos, hilo las ideas, ubico los chistes, depuro los títulos, y voilà, queda algo que me gusta.
¡Era una bomba, nomás! – Me enrostro a mí misma, triunfal.
Esto pasa a más de un nivel.
Reconozco que también me pasó antes de lanzar el blog. Escribía, diseñaba, re-escribía, re-diseñaba… primero con gran entusiasmo.
Y en algún momento (que ya había previsto) empecé con el clásico: para qué me meto en esto, a nadie le va a interesar, mejor lo cuelgo y me dedico a otra cosa...
Y digo que lo había previsto porque realmente fue así: el día que empecé a soñar este espacio, supe que en el medio del camino me iba a frustrar, que iba a querer abandonar, que no le iba a encontrar sentido, que me iba a parecer inútil, que lo iba a leer yo sola...
Y que era cuestión de seguir adelante, de a pasitos cortitos (quien me conoce personalmente sabrá que son los únicos pasos que puedo dar, dado mi reducido tamaño vertical).
En algún momento el panorama se aclara, y uno recobra las ganas de seguir adelante… o se da cuenta de que realmente era mejor dedicarse a Corte y Confección.
¿Por qué es importante saber de antemano que el proceso va a tener forma de “U”?
Para anticipar la sensación de fracaso. Para que no nos tome por sorpresa.
Para tomar con pinzas esos pequeños logros iniciales y decirnos a nosotros mismos: no esperes que todo sea tan sencillo, se viene una difícil, pero después va a estar todo bien.
- En una dieta, quizás el primer kilo es fácil de bajar… Y cerca del final uno ya creó un nuevo hábito alimenticio. El problema es en el medio.
- En una carrera universitaria, en las primeras materias uno está con todas las pilas. Y las del final están tan cerca de la ansiada profesión que uno se las devora. El problema es en el medio.
En el medio todo parece un fracaso.
Pero lo importante es cómo lo interpretamos.
Y más aún: son parte del aprendizaje.
Porque, de hecho, los alumnos están aprendiendo a ser alumnos.
"En tiempos de cambio, necesitamos recordarnos a nosotros mismos y a los demás, una y otra vez, acerca de ciertas verdades: nuestros cerebros y nuestras habilidades son como músculos. Pueden fortalecerse con la práctica. No nacemos siendo ‘skateboarders’ o científicos o enfermeros; debemos aprender a andar en skate, hacer ciencia y cuidar a gente enferma."
(Heath and Heath, 2010 - traducción mía)
Propuestas para favorecer la auto-confianza
Creo que la mejor manera de contribuir a que aumente la confianza que los alumnos tienen en sus propias capacidades es diseñando propuestas que ellos puedan resolver.
Quiero decir:
Obvio, ¿no?
Veamos qué tenemos que hacer para que nuestras propuestas sean accesibles:
Proponer desafíos adecuados
Elegir actividades equilibradas, que no resulten ni muy fáciles ni muy difíciles, resulta clave.
“Si le doy un ejercicio que no puede resolver, genero una situación de frustración y ansiedad. Si es muy simple, el chico se aburre. Los dos extremos generan distrés (estrés negativo) que es totalmente desfavorable para el aprendizaje.”
(Méndez, 2018)
Si el desafío es el adecuado, los alumnos van a notar que pueden resolverlo (pero no porque fuera una pavada total). Eso los va a ayudar a construir una imagen de sí mismos que va a favorecer la motivación y por lo tanto, el aprendizaje.
Fraccionar objetivos
Ya lo vimos acá: visualizar un objetivo a largo plazo puede resultar abrumador. ¡Falta un montón!
Los objetivos muy grandes asustan.
Pero si los fraccionamos, el camino no parece tan largo.
Subir por escalera un edificio de 20 pisos parece mucho. Pero subir 1 piso 20 veces no parece tanto, ¿no?
Y además “desmitifica” el recorrido. Ya no parece inabarcable. Y el paso que sigue se vuelve evidente: subir el siguiente peldaño.
¿Cómo ayudamos a los alumnos a escalar la cursada de nuestra materia?
Mostrémosles que pueden ir paso a paso.
- En lugar de tener un gran examen al final, ofrezcamos varias instancias que evalúan porciones más abarcables.
- Y si tienen que preparar un trabajo complejo que lleva buena parte de la cursada (como un proyecto), propongamos fechas intermedias para que vayan entregando avances.
Ofrecer feedback
Todos vamos en busca de la mirada de aprobación. Pocas cosas nos hacen sentir peor que ser ignorados. Por eso, es fundamental dar devoluciones a cada intervención que hagan los alumnos, a cada tarea que entregan, a cada avance que comparten, tanto de manera presencial como virtual.
Van a poder usar nuestras devoluciones (con aspectos positivos y negativos) como peldaños sobre los cuales avanzar hacia la próxima meta, y eso va a contribuir a que se sientan más confiados.
Acompañar con consignas claras
Lamentablemente, es habitual que lo que escribimos (en consignas de trabajos, proyectos, exámenes) no se entienda como suponemos, o se preste a confusiones o a interpretaciones varias, o que las preguntas sean ambiguas, o haya varias opciones correctas (en los Multiple Choice), y varios etcéteras más.
Si eso ocurre, los alumnos fracasarán en su resolución…
Por eso resulta clave, al elaborar las consignas, tratar de imaginarnos todas las dudas que les pueden surgir al leerlas, ubicándonos en el lugar del lector, una estrategia fundamental si queremos producir textos autónomos.
Como vimos, cuanto más autónomas sean las consignas, menos necesitarán consultar, y mejores resultados tendrán sus trabajos.
Hablar simple
Por último, también necesitamos que nos entiendan… Elemental, ¿no?
Cuando enseñamos un concepto nuevo, sería bueno explicarlo sin apelar a la jerga propia de la disciplina. Como si se lo explicáramos a un pariente, un vecino, un amigo.
Optar por un lenguaje simple y cotidiano facilita la comprensión.
Activando lo posible
Gran parte de la motivación para hacer algo en pos de un objetivo surge de la sensación de que uno puede, de que es capaz, de que puede lograrlo.
No nos motiva aquello que consideramos imposible.
Pero “posible” no es una característica universal.
No es propia de aquello que hacemos, sino un atributo que describe una relación.
Algo es posible (o no lo es) para cada uno de nosotros.
Los alumnos aprenderán si tienen confianza en sí mismos y sus posibilidades de aprendizaje, y se encuentran ante los desafíos apropiados. Si sienten que avanzan y reciben feedback adecuado que los alienta a seguir.
Podemos contribuir a esa confianza.
Ojo. No se trata de hacerles creer que pueden hacer algo que no pueden, ni de darles la idea equivocada de que tienen capacidades que no tienen.
Pero quienes nos dedicamos a la educación sabemos que la “realidad” no es fija ni estable, y que lo que hoy parece imposible, mañana no lo es. Y –fundamentalmente- que ese cambio, ese avance, ese despertar, muchas veces tiene más que ver con un cambio de actitud, un cambio de percepción, que con otra cosa.
Ayudemos a los alumnos a que se perciban como capaces de aprender.
Referencias COMPLETAR
- Heath Chip, Heath, Dan (2010) Switch: How to change things when change is hard. Random House, Inc., New York. Primera edición. ISBN 978-0-385-52875-7
- Méndez, Adriana (2018) En: http://www.laprensa.com.ar/471514-Conocer-el-cerebro-para-aprender-mejor.note.aspx
Y vos, ¿de qué manera contribuís a que tus alumnos confíen en sí mismos?
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Comentarios
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Ali07/06/2021 15:48Vivi, buenísimo esté artículo. Ahí me lo llevo para citarlo en mi presentación de la clase de hoy. Gracias!!!!AbrazosViviana07/06/2021 16:30
¡Muchas gracias, Ali!
¡¡¡Qué genia!!!
¡Me alegro que te haya gustado!
Besotes
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Ruben14/05/2021 20:35Muy bueno el artículo,tenemos que confiar en ellosViviana19/05/2021 10:30
¡Claro!
¡Muchas gracias por el comentario!