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Viviana Solberg
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Contigo en la distancia

Cómo acompañar a los alumnos en la virtualidad

Viviana Solberg 29 mar 2021
La virtualidad obligada hace que el acompañamiento docente sea más necesario que nunca. Crear un espacio y una estructura de interacción amigables es fundamental para combatir la soledad del aprendizaje virtual. En este post, recomendaciones para preparar la enseñanza y acompañar la cursada.

¿Sabés por qué los supermercados ubican determinados productos en las góndolas de adelante y otros en las del fondo? Entre otros motivos, intentan que pases más tiempo dentro del local. Entonces colocan en el fondo los productos que creen que más te pueden interesar, así tenés que atravesar todo el negocio para encontrarlos, con la posibilidad de que te tientes con algún otro producto en el camino.

¿Y sabés por qué quienes organizan el tránsito de una ciudad colocan semáforos y carteles y pintan líneas de carriles en las calles? Porque les interesa que circulemos de manera predecible. Entonces nos guían con todas las señales posibles con la intención de disminuir la cantidad de accidentes.
 
En estas situaciones, entre tantas otras, modificar el ambiente sirve para guiar el comportamiento de las personas (Heath and Heath, 2010).

El contexto contribuye a facilitar las conductas que nos interesan y a complicar las que no. 

Esto mismo hacés vos cuando, para no distraerte mientras trabajás, cerrás el mail, o dejás el celular en otra habitación. 

O escondés las galletitas de chocolate cuando ya te comiste mil y querés parar pero no podés.

A veces necesitamos que el ambiente nos dé una mano para poder hacer lo que queremos hacer. 

Nuestros alumnos necesitan lo mismo, en particular en las cursadas virtuales.

En este post…

  • Te comparto algunas recomendaciones que te permitan preparar una cursada virtual de tu materia que guíe a los alumnos de la mejor manera posible.
  • También te voy a sugerir algunas ideas para acompañar a los alumnos durante la cursada a través de intercambios que favorezcan el aprendizaje y la participación. 
  • Y, como siempre, sobre el final te voy a invitar a reflexionar acerca de qué podemos aprender de todo esto para seguir pensando en el sentido de las clases en la universidad. 

¿Me acompañás? 

Antes de empezar: Preparación de la enseñanza 

Hay varias cuestiones que podemos tener en cuenta al momento de preparar nuestra cursada virtual para facilitar el proceso de estudio y aprendizaje de los alumnos.

Elegir los “elementos” que van a componer la cursada

Como vimos acá, a grandes rasgos tenemos 4 tipos de elementos a combinar al armar una cursada virtual, que resultan del cruce entre las exposiciones y las actividades, por un lado, y los formatos sincrónico y asincrónico, por el otro. 

Los elementos resultantes son:

  • Exposiciones sincrónicas
  • Exposiciones asincrónicas
  • Actividades sincrónicas
  • Actividades asincrónicas

Como siempre, tenemos que elegir aquellas propuestas que se adecuen a los objetivos que buscamos en cada caso.

Crear una secuencia semanal

Una vez que elegidas esas propuestas, necesitamos crear una secuencia (por ejemplo, actividad asincrónica – exposición sincrónica – actividad sincrónica) y tratar de repetirla semana a semana, como hacíamos en la presencialidad.

Esa constancia va a favorecer la organización de los alumnos, y que sepan qué esperar en todo momento.

Al momento de definir la secuencia es necesario tener en cuenta la naturaleza de cada tipo de formato, y sus “reglas de juego” implícitas

Por ejemplo, en el trabajo virtual asincrónico cada uno resuelve las tareas propuestas en el momento que más le conviene. Es una de sus grandes ventajas: la flexibilidad

Por eso, para respetar esa regla, y lograr que más cantidad de alumnos puedan cumplir con lo pedido, debemos dar un margen de tiempo amplio, aun para actividades que se resuelven en media hora.

Entonces, al momento de programar la secuencia de actividades, es necesario tener en cuenta este tiempo, que es distinto al tiempo de clase presencial.

Construir una hoja de ruta

Una vez definida la secuencia semanal, es necesario comunicar a los estudiantes cómo se desarrollará la cursada en una hoja de ruta.

Es como una especie de mapa que complementará la información consignada en el programa de la asignatura.
 
¿Qué explicitar acá?

  • La secuencia semanal prevista, detallando todo lo que sea posible para cada tipo de actividad: plazos (¿hasta cuándo hay tiempo?), requisitos (¿cómo se va a considerar que está cumplida?), condición (¿es obligatorio u optativo?), agrupación (¿individual o en grupo?), modalidad de entrega (¿por mail o vía campus?), etc.
  • Las reglas de cada tipo de espacio: es necesario que los alumnos sepan, por ejemplo, que si envían un mensaje a un docente, o comparten un mensaje en un foro, no van a tener una respuesta inmediata, porque no es así como funcionan esos espacios.
  • El sentido de la secuencia propuesta, para comprometerlos en el proceso. Por ejemplo, que es importante que realicen las actividades solicitadas en el orden previsto, porque eso tiene sentido para su propio aprendizaje. 
  • Los elementos que van a encontrar en el aula virtual y cómo interactuar con cada uno de ellos, sobre todo para alumnos ingresantes que pueden no estar familiarizados con el campus.

Armado del aula virtual 

Al igual que las señales de tránsito, dar indicaciones claras a los alumnos los va a ayudar a saber cómo comportarse y qué esperar en cada espacio.

Si tenemos un aula en un campus virtual, es fundamental crear un diseño claro. Y con esto no me refiero al arte gráfico, sino a una disposición de los elementos que facilite la interacción con ellos y no haga que se sientan perdidos. 
 
De alguna manera, necesitamos armar un aula que “no haga pensar” a los alumnos.

En ese sentido, no abrumar resulta fundamental. Menos es más.

  • Si armamos el aula con todos sus elementos al inicio de la cursada, dejemos todo oculto, y vayamos visibilizando bloques a medida que avanza la cursada. Así cada vez que ingresan al aula los alumnos sólo ven lo que necesitan en cada momento y no se "distraen" con lo que sigue.
  • Si vamos a ofrecer un listado de bibliografía, explicitemos qué textos son de lectura obligatoria y cuáles no lo son, por ejemplo, colocándolos en carpetas diferentes. Como ya dijimos acá, es preferible hacer una selección ajustada, que invite a ser leída, y eventualmente ampliarla con bibliografía complementaria para quien desee profundizar, que tirarles por la cabeza una plétora de textos sin clasificar. 
  • Si preferimos que ciertos mensajes de foro sean unidireccionales (por ejemplo, porque son avisos importantes y no queremos que las respuestas de unos confundan a otros), deshabilitemos la posibilidad de respuesta por parte de los alumnos. 

Durante la cursada: Acompañamiento del aprendizaje

Una vez que preparamos nuestra propuesta de enseñanza, toca dar comienzo a la cursada.

A medida que se van desarrollando los encuentros virtuales con los estudiantes (cualquiera sea su formato, pero en particular si se trata de instancias asincrónicas) hay varias estrategias que podemos poner en macha para acompañarlos a ellos y a sus procesos de aprendizaje. 

Consignas que acompañan

Consignas claras conservan la amistad, ya lo dijimos acá.

Cuando pensamos en cualquier tipo de consigna virtual (desde una pequeña actividad hasta un gran examen), tenemos que tener en cuenta que no vamos a estar juntos en clase leyendo la consigna y despejando dudas (como ocurriría en instancias presenciales). 

Aun si es una consigna que vamos a compartir en un encuentro sincrónico, muchas veces no podremos percibir en qué medida los alumnos la están comprendiendo.

Por eso, al elaborar la consigna, conviene tratar de imaginar todas las dudas que les pueden surgir al leerla: cómo y cuándo deben entregar el trabajo, si es posible hacer esto o aquello, etc. Para eso sirve ubicarse en el lugar del lector: ¿qué duda pueden tener quien lo lea? ¿qué duda tendría yo si lo leyera?

Pensemos que hay alumnos que no se van a animar a preguntar, ni si quiera cuestiones sencillas como si tienen que crear un nuevo hilo en el foro, o responder en el que ya creó el docente, o si deben adjuntar un archivo o pegar la respuesta en el mismo mensaje. 

Anticipar todo esto es fundamental para acompañarlos a la distancia.

Incluso es una buena idea darle a leer las consignas a otra persona, para ver qué entiende párrafo a párrafo. 

Yo reconozco que mis propias consignas son extensas. Pero trato de redactarlas de manera simple para que resulten fáciles de leer. Se trata de encontrar un delicado equilibrio para poder ofrecer muchas aclaraciones, pero que no resulte un tratado más complejo que la misma actividad que estamos encarando.

Una alternativa, si no nos sentimos cómodos con la escritura, o si creemos que el resultado puede ser demasiado complejo, es grabar oralmente la explicación de la consigna, replicando lo que haríamos en la presencialidad.

Mensajes que acompañan

Cuando trabajamos predominantemente en formatos asincrónicos es habitual que gran parte de la comunicación con los alumnos se dé a través de mensajes de foros del aula virtual, aunque también es posible que se utilicen otras herramientas de comunicación, como el mail.

Sea cual sea el canal elegido, nuestros mensajes pueden tener distintas finalidades, como las siguientes:

  • Avisar que hay nuevos recursos o actividades disponibles. Si bien es esperable que los alumnos recorran el aula virtual con regularidad, no está de más avisarles cuando habilitamos algún elemento nuevo. Además, si saben que siempre les avisaremos, evitamos que estén a la espera y pierdan tiempo de manera innecesaria buscando recursos que todavía no están a disposición. 
  • Alentar la participación. Animar a los alumnos a participar a la distancia no es fácil. Menos si son adultos. ¿Cómo les decís -firme pero amablemente- que se pongan las pilas? Es necesario enviar mensajes que los motiven a participar, a compartir los avances de sus producciones, o las dudas que generaron las lecturas. Para eso es clave:
    • No hacerlos sentir que están en falta. Quizás sólo un poco demorados, pero no importa. Están a tiempo.
    • Pedirles que compartan algo pequeño. Si les pedís un tratado, parece inabarcable (¡y lo es!). Es preferible que vayan haciendo varias participaciones breves y no una larga cada tanto.
    • Una vez que algunos han participado, invitar a los restantes a que se sumen a la discusión. Puede ser con el clásico: “Los demás, ¿cómo van / qué pueden aportar / cómo van en sus producciones?”
  • Ofrecer devoluciones a sus intervenciones. Todos vamos en busca de la mirada de aprobación. Pocas cosas nos hacen sentir peor que ser ignorados. Por eso, es fundamental comentar cada intervención que hagan los alumnos. No tiene que ser una devolución individual y personalizada cada vez, si no es posible por la cantidad de alumnos. Pero sí es necesario:
    • Agradecer las intervenciones. Valorar el esfuerzo.
    • Mencionar con nombre propio a quienes participaron.
    • Retomar –aunque sea grupalmente- lo que aportaron varios alumnos, sumando algún comentario que agregue valor. 
    • Resaltar siempre algo positivo primero (como en las devoluciones presenciales).
    • Al hacer una sugerencia de modificación, evitar que parezca algo tajante e indiscutible (cuando no lo es). Preguntar “¿Vos cómo lo ves?” o “¿Qué te parece esto que te sugiero?” puede abrir a una discusión entre nuestro punto de vista y el de ellos. 

Para combatir la distancia y la posible sensación de soledad, es importante que los docentes demos señales de que estamos presentes del otro lado de la pantalla, para andamiar el aprendizaje y ofrecer ayudas (Soletic, 2020). 

Es fundamental tener una presencia constante a través de un envío frecuente de mensajes de distinto tipo, pero sin llegar a abrumar.

Como siempre, buscamos lograr un equilibrio de presencia sin sobrecargar.

Necesitamos respetar el tiempo que los alumnos pueden dedicar a leer los intercambios. En cursadas virtuales con mucho trabajo vía foro (y muchos alumnos) es habitual que a todos se nos llene la casilla de mail con notificaciones de mensajes nuevos… todo el tiempo. Muchas veces se tratará de mensajes en los que nosotros le damos una devolución puntual a un alumno concreto, o respondemos una consulta específica. 

Si bien seguramente acuerdes conmigo en que sería grandioso que todos los alumnos leyeran las devoluciones que les hacemos a sus compañeros (¡siempre se aprende algo!), es más importante que no se pierdan las comunicaciones centrales que damos para todos (con consignas, aclaraciones, cambios de fecha, etc.). 

Por eso, es necesario indicar de manera evidente cuándo estamos enviando un mensaje importante para todos, y cuándo es uno más de tantos otros… 
 
Para esto, una opción es generar hilos de comunicación destacados, o foros específicos (como el de Novedades o Avisos). De esa forma, cada vez que un alumno recibe un mensaje proveniente de ese foro (o ese hilo) en particular sabrá que debe mirarlo con prioridad.

También es importante, al redactar los mensajes, utilizar un lenguaje cercano y conversacional. Y aderezarlo con imágenes y emoticones, si es posible. Todo lo que permita agregarle emoción a las palabras tipeadas a la distancia.

Espacios de consulta que acompañan

Invitar a que los alumnos hagan consultas, especialmente durante las evaluaciones (sincrónicas y asincrónicas) puede ser decisivo en su desempeño. 

Para eso, es fundamental habilitar, cualquiera sea la modalidad del examen, canales específicos para plantear consultas durante el tiempo que dure la evaluación. 

  • Si se trata de exámenes sincrónicos, una buena opción puede ser un chat, que permite mensajes y avisos instantáneos (tanto para las preguntas de los alumnos como para las respuestas de los docentes).
  • Si en cambio, evaluamos de manera asincrónica, podemos tener habilitado un foro, mail o cualquier otro canal que permita intercambiar mensajes (sin la inmediatez que requiere lo sincrónico).

Pero además de ofrecer el espacio de consulta –y responder cada consulta, claro- es una buena práctica promover explícitamente las consultas y comentarios por parte de los alumnos. Alentar activamente a que lo hagan quizás habilite al más tímido a participar. Es una manera de que se sientan acompañados, menos en soledad, resolviendo el examen.

Lejos pero cerca

En un contexto de virtualidad no elegida, crear un entorno que facilite los aprendizajes resulta crucial.

Así como no dejaríamos librada a los conductores de vehículos la correcta circulación por las calles –y en cambio señalizamos y restringimos posibilidades de acción-, ofrezcamos a los alumnos un ambiente seguro y contenedor que les permita concentrarse en aprender.

  • Preparemos la enseñanza eligiendo los formatos que más se adecuen a los objetivos que buscamos, generemos una secuencia semanal constante, comuniquémosla a los alumnos a través de una hoja de ruta, y armemos un aula virtual para que circulen sin riesgo a perderse.
  • Y acompañemos los aprendizajes durante la cursada, a través de consignas claras, mensajes pertinentes y espacios de consulta que inviten a participar.

Por supuesto, las elecciones que realicemos en todos estos aspectos estarán relacionadas con nuestras concepciones de fondo, de la misma manera que ocurría en nuestras habituales cursadas presenciales.

Si consideramos que los alumnos aprenden al escuchar nuestras exposiciones, en la presencialidad seguramente demos clases expositivas... Y en la virtualidad también. 

Si, en cambio, creemos que el aprendizaje se produce cuando los estudiantes actúan sobre el conocimiento, intentaremos proponerles actividades, sean presenciales o virtuales.

Si pensamos que promover la motivación de los alumnos también es parte de nuestra responsabilidad, enviar mensajes que inviten a aprender (utilizando distintas estrategias) será una de nuestras tareas fundamentales durante la virtualidad.

Si estamos convencidos de que la educación es un encuentro… vamos a intentar acompañar a los alumnos en sus aprendizajes, aunque estén a la distancia. 

Referencias 

  • Soletic, Á. (2020). Recomendaciones para el diseño de la enseñanza en la virtualidad. Citep. Centro de Innovación en Tecnología y Pedagogía. [Sitio web] http://citep.rec.uba.ar/covid-19-ens-sin-pres/
  • Heath Chip, Heath, Dan (2010) Switch: How to change things when change is hard. Random House, Inc., New York. Primera edición. ISBN 978-0-385-52875-7 

Y vos, ¿cómo acompañás a tus alumnos en la virtualidad?

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